Clamor de hombres trans y personas no binarias en São Paulo para dejar de ser invisibles
Unas 7.000 personas marcharon en la ciudad brasileña el domingo, víspera del día de la visibilidad trans, en defensa de un colectivo que se siente ignorado incluso dentro de la comunidad LGTB


La comunidad trans ha alcanzado tal visibilidad y relevancia que uno de los primeros anuncios de Donald Trump en su regreso como presidente de EEUU fue que su Gobierno sólo reconocería dos géneros: femenino y masculino. Unas categorías demasiado estrechas para cada vez más personas en los últimos años. Pero cualquiera que haya prestado atención, habrá reparado que el colectivo transexual está casi siempre representado en la vida pública por mujeres. São Paulo, la gran metrópoli brasileña, acogió este domingo una marcha de personas transmasculinas —hombres que transicionaron porque no se identificaban con el género femenino con el que nacieron, personas que prefieren quedarse en el terreno de lo no binario y otros— dejen de ser invisibles y que sus demandas específicas también sean tenidas en cuenta. Por los poderes públicos, por sus conciudadanos y por el resto de la comunidad trans y LGTB+.
Siete mil personas reunió, en la víspera del día internacional de la visibilidad trans, la manifestación, que celebraba su segunda edición. Recorrió de nuevo la principal arteria de la ciudad, la avenida Paulista, un lugar emblemático que también acoge la marcha del Orgullo gay. El año pasado, para su sorpresa, reunieron 10.000 personas, según el recuento oficial. “Esta marcha nace de nuestra invisibilización dentro y fuera del movimiento LGTBQIA+”, explica Kyem Ferreiro, de 33 años, coordinador general del Instituto Brasileño de Transmasculinidades (Ibrat) en São Paulo, la entidad organizadora. “Cansados de estar relegados a un lugar marginal, borrados y silenciados, decidimos salir a la calle para hablar por nosotros mismos y defender nuestras demandas específicas”. Porque algunas son compartidas, pero otras, singulares.
Theo Oliveira, que es payaso en el circo Nem SóLadies, cuenta que marchó por la Paulista porque, para él, que transicionó en 2020, es un gran instrumento en “la lucha por la visibilidad de las personas transmasculinas”. A su juicio, “es importante reconocer esas diferencias en la comunidad, pero que también estemos juntes en esa lucha de toda la sigla LGBTQIAPN+”, dice.
Una gran demanda de las personas transmasculinas es el acceso a la salud. “Y eso va mucho más allá de las hormonas o la mastectomía, son también los derechos reproductivos, el acceso al aborto legal y seguro y el fin de la violencia obstétrica”, apunta Ravi Spreizner, número dos de la filial paulistana de Ibrat, que organizó la manifestación. A veces la batalla empieza por convencer al médico para que se dirija al paciente de un modo que no lo incomode, como explicaba gráficamente un cartel en la marcha: “Querido gine, respetar mis pronombres es lo mínimo”. Pero también demandan cuotas trans, o programas para cuidar de la salud mental.

Ningún otro país del mundo contabiliza cada año, desde hace casi dos décadas, más personas trans asesinadas que Brasil. Es, simultáneamente, infierno y paraíso. Y un ejemplo emblemático de hasta qué punto las mujeres o las travestis copan la representación del colectivo transgénero. Sea en las estadísticas de violencia o en los Parlamentos. El 97% de las 1.141 personas trans asesinadas en Brasil entre 2017 y 2024 se identificaban como mujeres, la mayoría negras, trabajadoras sexuales y víctimas de muertes atroces. En ese periodo la ONG Antra, que realiza el recuento anual, contabilizó 37 hombres trans o personas transmasculinas asesinadas, incluidos cinco el año pasado. En el otro extremo, el creciente poder político. Dos de los 513 escaños de la Cámara de Diputados brasileña son ocupados por sendas mujeres trans. También están o stuvieron en las Cámaras de México, EEUU o España.
La diputada Erika Hilton fue una de las oradoras invitadas. Alabó en su discurso, la valentía de los hombres trans y las personas no binarias de echarse a la calle a defender sus reivindicaciones.
Para el artista circense Oliveira, tener dos diputadas en Brasilia, y otras en Parlamentos estatales o concejalías, es crucial. “Porque mi sensación es que solo las personas trans piensan en pautas trans. Con ellas se abre la posibilidad de que nuestras necesidades sean acogidas de manera más intensa, que no sea puro bla bla bla”.
Los dirigentes de Ibrat destacan que este mismo año habrá una manifestación en Belém de Para, en la Amazonia, y activistas mexicanos preparan una para 2026 en Ciudad de México. Y destacan que, a diferencia del desfile de Orgullo gay, una fiesta colosal con un carácter cada vez más comercial, su marcha tiene un fuerte componente político, son olvidar lo lúdico. Es también obra de una asamblea popular que funciona de manera autogestionada en la que participan más de 50 organizaciones. Y cuentan con valiosos aliados, recalcan, sea el movimiento negro, una abogada cisgénero o las electas.
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